La Legalidad, Una Decisión Rentable

Colombia ha exportado un promedio de 60 toneladas de oro en los últimos años. De esta cifra, solo 12.5 toneladas (20%) han sido producidos bajo el amparo de un título. Sobre el 80% sobrante, no se paga regalías, IVA o impuesto sobre la renta y, en general, las minas no cumplen con los requisitos ambientales, empresariales ni de seguridad y salud en el trabajo.

La ilegalidad en las regiones mineras obedece a diversas circunstancias, entre ellas, la cultura del menudeo, el día a día y la obtención del dinero rápido. Además, muchos mineros consideran la formalización un ejercicio costoso que no puede competir con la actividad ilegal.

En este contexto, un estudio realizado por el programa Oro Legal de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en municipios mineros de Antioquia y Chocó parece oportuno. El análisis arrojó que un minero ilegal, contrario a lo que muchos piensan, además de sufrir los problemas judiciales y de salud que le ocasiona su condición de ilegalidad, pierde entre $18.000.000 y $33.000.000 por kilo de oro al mes.

El estudio tomó como referencia básica, una explotación de oro subterránea, semi mecanizada, con 7 empleados que laboran 25 días al mes, con un promedio de extracción de 10 toneladas de material mineralizado por día y un tenor de cuatro gramos de oro por tonelada, que se traducen un kilogramo al mes. En otras palabras, un escenario frecuente en Colombia.

El análisis toma en cuenta diferentes variables, entre ellas: el precio internacional del oro, la alta ineficiencia del procesamiento tradicional, el porcentaje de compra de las comercializadoras, los precios que transan los compradores ilegales en diferentes regiones mineras y los sobrecostos de los explosivos en el mercado negro. Sorprendentemente, este último, por sí mismo, puede cubrir casi todos los gastos recurrentes de la formalización.

Hallazgos

Una comercializadora internacional paga al minero legal el 97,5 por ciento del precio fijado por la bolsa de Londres (precio internacional de referencia), mientras que el minero que no cuenta con una certificación de origen, recibe de sus compradores el 82 por ciento de su valor, lo que quiere decir que en este proceso pierde el 15 por ciento del valor total de su producto, cotización que tiende a bajar al 70 por ciento por las últimas medidas tomadas por el gobierno nacional a la comercialización ilícita.

Según Beatriz Duque Montoya, líder de legalización del programa Oro Legal de USAID, “si partimos que un pequeño minero legal de veta produce un promedio 1 kilogramo de oro al mes y el precio internacional se cotiza en $120.000 el gramo, este recibe del mercado internacional $117.000.000 (97,5 por ciento).

El minero ilegal por su parte, en una proyección optimista, recibe por 1 kilo de oro $98.400.000 (82 por ciento). En un escenario realista, por este mismo kilo solo obtiene $84.000.000 (70 por ciento). Lo que quiere decir que solo en el proceso de comercialización, en un mes, pierde entre $18.000.000 y $33.000.000 por su situación de ilegalidad”.

Pérdidas en el procesamiento

Además de las cifras que deja de percibir un minero ilegal en la comercialización, también pierde un porcentaje alto de oro por utilizar mercurio en sus procesos. Está comprobado que, por el uso de este metal, se generan pérdidas entre el 40 y 50 por ciento del oro. Esto se evidencia cuando los propietarios de los entables, una vez procesan el material del ilegal, benefician los lodos que quedan de los cocos y allí obtienen su mayor ganancia. Esta situación es diferente cuando se procesa en plantas de beneficio libre de mercurio, donde las pérdidas oscilan entre 8 y 15 por ciento.

Sobre costos en los explosivos

El precio en el mercado legal de una caja de Indugel Plus o “mano de explosivos” como se conoce en las regiones mineras, compuesta por 154 barras, 100 estopines y 200 metros de mecha de seguridad, tiene un valor aproximado de $700.000, mientras que en el mercado negro su valor oscila entre $2.500.000 y $5.000.000. “Con el dinero que un minero se ahorre en la compra de explosivos de forma legal, puede pagar la seguridad social de sus trabajadores, y avanzar con el mejoramiento de su mina en temas ambientales y de seguridad minera”, concluyó Beatriz Duque Montoya, líder de legalización del programa Oro Legal de USAID.

Incentivos de la cooperación internacional

Existen otros incentivos con los cuales el pequeño minero se ahorraría tiempo y dinero por el simple hecho de optar por el camino de la legalidad. Uno de ellos es vincularse a los procesos de legalización que brinda la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID) a través del programa Oro Legal, que apoya a las unidades de producción minera viables de ser legalizadas, con la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y el Programa de Trabajo y Obras (PTO), además ofrece acompañamiento técnico en la ruta de la legalización con las autoridades competentes.

Por otro lado, un minero legal puede adelantar contactos comerciales con las refinadoras de oro más importantes de Europa y obtener incentivos hasta de $3.000.000 por kilo de oro exportado, y si se certifica internacionalmente a través de sistemas como Fairtrade, Fairmined o Responsible Jewelry Council, este podría ascender a $12.000.000.

Este apoyo lo brinda Better Gold Initiative (BGI) proyecto público privado que llegó hace seis meses a Colombia y cuenta con aliados de quilates como la Asociación Suiza de Oro Responsable y la secretaría de estado para asuntos económicos del gobierno de Suiza (SECO). Adicionalmente, BGI le brinda al minero la posibilidad de obtener fondos que pueden utilizar para infraestructura social, asistencia técnica y tecnología para sustituir el uso de mercurio.

Por: Paisminero.co / CP – USAID

Como mejorar los procesos productivos en la pequeña y mediana minería de oro.

El mundo dice adiós al mercurio

Un nuevo tratado internacional sienta las bases para reducir al mínimo la exposición a esta sustancia que la OMS incluye entre las diez más dañinas

Como llega el mercurio al entorno
Como llega el mercurio al entorno

ARACELI ACOSTA

La cuenta atrás para eliminar el mercurio de nuestras vidas ha comenzado con la entrada en vigor del Convenio de Minamata. La bahía de Minamata (Japón) fue el escenario en los años 50 del mayor episodio de envenenamiento por este metal pesado, tras el vertido de aguas residuales industriales, que causó la muerte a un millar de personas. Ahora, esta nueva normativa prevé prohibir nuevas minas de mercurio primario y eliminar progresivamente las existentes; la prohibición de productos y procesos que utilizan este elemento; el control de los vertidos y la elaboración de planes nacionales para reducir su uso en la minería artesanal de oro.

Sin que nos demos cuenta este metal pesado, que está catalogado por Naciones Unidas como una de las diez principales sustancias químicas que ponen en peligro la salud y el medio ambiente, está presente en gran cantidad de objetos de uso cotidiano, como pueden ser cosméticos, pilas, bombillas de bajo consumo, termómetros, etcétera.

Desde 2014, en la Unión Europea está prohibida la venta de termómetros de mercurio y cualquier dispositivo de medición de uso industrial con este metal. Su uso en pilas de botón y otras baterías se controla desde 2015 y 2016, dependiendo de los casos, pero no sucede esto en el resto del mundo No existe una normativa tan restrictiva para este metal altamente tóxico.

A partir de 2020

El nuevo tratado -que hasta ahora ha sido ratificado por 74 países de los más de 140 que lo firmaron- pone como límite 2020 para eliminar el mercurio en la producción de cosméticos, incluidos jabones y cremas para aclarar la piel (excepto para alrededor de los ojos que usen este elemento como conservante, por ejemplo), plaguicidas, biocidas y antisépticos de uso tópico, barómetros, higrómetros, manómetros, termómetros, tensiómetros y empastes (amalgamas) dentales.

Para este último caso, la normativa internacional no pone fecha límite aunque insta a trabajar para reducir al mínimo las amalgamas de mercurio. En el caso de la Unión Europea, a partir del 1 de julio de 2018 estará prohibido ponerlas en niños menores de 15 años y mujeres embarazadas, y en 2021 la prohibición se extenderá a todos. No obstante, como recuerdan desde el Consejo General de Dentistas de España, en nuestro país el uso de empastes de mercurio es anecdótico, y lo que se utiliza en la gran mayoría de los casos son composites.

En cuanto a la liberación de esta sustancia a la atmósfera, cada añose emiten hasta 8.900 toneladas, según los datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), que pone de manifiesto que en las últimas décadas los focos de emisión se han trasladado del mundo desarrollado a los países en desarrollo. La extracción de oro a pequeña escala (el mercurio se utiliza para separar y extraer el oro de las rocas) y la combustión de carbón para generar electricidad parecen estar detrás del aumento de emisiones en los países en desarrollo.

El mercurio puede liberarse naturalmente a través de la meteorización de rocas que lo contienen, incendios forestales y erupciones volcánicas, pero las emisiones más significativas provienen de los procesos humanos, particularmente la quema de carbón, la producción de cloro y la minería de oro artesanal. Solo la minería expone a 15 millones de trabajadores en 70 países diferentes a la intoxicación por mercurio, incluidos los niños trabajadores, explica Erik Solheim, director ejecutivo del Pnuma.

Focos de emisión en España

En Europa, las emisiones proceden de la quema de carbón y de la producción de cloro, aunque en este segundo caso el uso de este elemento químico estará prohibido a partir de diciembre de este mismo año pues ya existen alternativas.

En España, hay aún algunos focos de emisión, según explica Leticia Baselga, responsable de residuos de Ecologistas en Acción: «Quedan tres puntos de producción de cloro que usan este metal en Torrelavega, Pontevedra y Martorell, que han solicitado a la Unión Europea la prórroga del permiso para seguir operando, aunque les ha sido denegado». Además, sigue habiendo centrales térmicas que queman un tipo de carbón con alto contenido en mercurio, de las cuales las dos más contaminantes en nuestro país están en Asturias y Galicia, añade Baselga.

Otras actividades humanas que pueden ser fuentes de contaminación por mercurio incluyen la producción de algunos plásticos, la incineración de residuos y la producción de cemento. El tratado que acaba de entrar en vigor pretende reducir también las emisiones de estos procesos industriales, y además contiene medidas sobre el almacenamiento provisional de este metal pesado, sobre sus residuos y medidas para reducir los riesgos de sitios contaminados.

Aire, agua y suelo

El mercurio puede ser transportado a través del aire a largas distancias lejos de su fuente de emisión original, contaminando el aire, el agua y el suelo. Al igual que otros metales pesados, persiste en el medio ambiente y se acumula en los tejidos humanos y animales, particularmente en los peces.

La última Evaluación Mundial sobre el Mercurio, que elabora el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y data de 2013, reveló que gran parte de la exposición humana a este metal tóxico se produce a través del consumo de pescado contaminado. Y es que en los últimos cien años se ha duplicado la cantidad de mercurio en los primeros cien metros de profundidad de los océanos del planeta, mientras que las concentraciones en aguas profundas han aumentado hasta un 25 por ciento.

Sin cura

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que no existe un nivel seguro de exposición a esta sustancia ni hay cura para el envenenamiento por mercurio, que a niveles elevados causa daños neurológicos y de salud irreversibles.

Los niños pequeños y las mujeres embarazadas son los más vulnerables. También están en riesgo las poblaciones que comen pescado contaminado por este elemento, los que utilizan mercurio en el trabajo y las personas que viven cerca de una fuente de emisión o en climas más fríos, donde el peligroso metal pesado tiende a acumularse. Un reciente estudio comparando los niveles de mercurio entre las mujeres en edad de procrear en las regiones de Asia y el Pacífico reveló altos rastros de mercurio en el 96 por ciento de las mujeres evaluadas en las comunidades del Pacífico que tienen dietas altas de pescado.

La mayor reserva mundial está en una mina en Almadén

El mercurio está ligado a España desde la antigüedad, estando documentada ya en la época romana (siglo IV a. C.) la explotación de la mina de cinabrio de Almadén (Ciudad Real), que constituye la mayor reserva mundial de mercurio. Tanto es así que hasta hace unos años, España fue el principal productor de mercurio a nivel mundial.Sin embargo, los problemas de salud y medioambientales que genera el mercurio llevaron a desarrollar normativa al respecto. Así surgió la Estrategia Comunitaria sobre el Mercurio, el Reglamento europeo sobre prohibición de exportación de mercurio metálico y ciertos compuestos y mezclas de mercurio, y el inicio de las negociaciones intergubernamentales para llegar al al ahora en vigor convenio de Minamata.

Todo esto llevó a que en 2001 cesara la extracción de cinabrio en Almadén, mientras que la actividad metalúrgica lo hizo en 2003, y la actividad de comercialización de mercurio remanente de Almadén acabó definitivamente en 2011. Ahora, estas instalaciones minero-metalúrgicas se han transformado en el Parque Minero de Almadén, que podría postularse como centro seguro de almacenamiento de mercurio en Europa, según Leticia Baselga, de Ecologistas en Acción.La entrada en vigor del convenio también podría condicionar los proyectos de minas de oro que diversas compañías internacionales han planteado recientemente en España porque se necesita mercurio para separar y extraer el oro de las rocas.

Fuente: www.abc.es

Como mejorar los procesos productivos en la pequeña y mediana minería de oro.

El Chocó libre de mercurio, meta de Minambiente

Cascada

El Ministerio de Ambiente se trazó la meta de dejar al departamento del Chocó libre de mercurio y evitar la contaminación de sus afluentes. Esta labor se realiza en conjunto con la ONU Derechos Humanos y la Embajada de Austria.

Según Luis Gilberto Murillo, jefe de esta cartera, son grandes los retos en la recuperación de la cuenca del río Atrato, que ha sufrido por la extracción de los recursos naturales. También calificó como positiva esta apuesta, en alianza con instituciones nacionales, regionales y los consejos comunitarios.

El municipio de Medio Atrato vivió de manera intensa el conflicto armado con presencia de las Farc, en territorios habitados por las comunidades afrodescendientes con titulación colectiva, dejando a su paso devastación ambiental, social y económica, en parte, consecuencia de la actividad de minería ilegal. Bajo este escenario, el proyecto busca reducir los impactos sociales y ambientales de la minería de oro a través del empoderamiento de las comunidades.

Libre de mercurio

Como resultado del trabajo de campo adelantado en la zona, pretenden establecer alternativas viables al uso del mercurio en la extracción y beneficio de oro que sean técnica, económica y ambientalmente sostenibles.

La meta es lograr que al menos tres comunidades del Medio Atrato cuenten con técnicas de producción más limpias, logrando reducir a un 90% el uso de mercurio en minería en Bebará y Bebaramá, por medio de alternativas económicas viables, impulsando actividades productivas del sector secundario, que hagan uso sostenible de los recursos genéticos y biológicos de la región y reduzcan los efectos ecológicos de la minería.

También pretenden establecer una infraestructura productiva de al menos dos actividades industriales viables, dado que el 10% de hectáreas de suelos empobrecidos por la actividad minera pueden ser utilizados para uso agrícola o forestal.

Finalmente, se busca fortalecer el gobierno propio y sus capacidades de gestión e interlocución con los Consejos Comunitarios locales del Medio Atrato. “Esta propuesta, trabajada durante los últimos tres meses, se encuentra en su etapa de cierre técnico y financiero, con la participación de actores claves en el posconflicto”, puntualizó el ministro.

RICHARD AGUIRRE FERNÁNDEZ

Fuente: El Colombiano